La doble frustración de los padres y los hijos

La doble frustración de los padres y los hijos

La doble frustración de los padres y los hijos

La doble frustración de los padres y los hijos, también tiene por nombre el Síndrome de la doble frustración. Se puede definir cuando tanto los padres como los hijos tienen un objetivo en común: ser felices.

Los padres desean que sus hijos sean felices, tanto como los hijos adolescentes desean serlo también. El problema inicial muchas veces parte de las definiciones que tienen ambos sobre la felicidad y que pueden estar lejos de ser similares. Es a partir de esas diferentes perspectivas y definiciones que se crean malosentendidos, conflictos y finalmente el síndrome de la doble frustración.

Mientras que para unos la felicidad significa algo en particular, para los otros la felicidad puede no tener mucho que ver con el primer significado.

Veamos cuáles son la dinámicas y procesos que se crean entre ambos, qué sucede en cada etapa, sus consecuencias, y finalmente las soluciones.

El síndrome de la doble frustración de los padres y los hijos.

1. Ambos parten de premisas distintas.
2. Diálogos mal sintonizados.
3. Conclusiones generales para ambas partes.
4. Soluciones pertinentes.

1. Ambos parten de premisas distintas.

La doble frustración de los padres y los hijos se inicia cuando, por ejemplo, los padres desean para sus hijos la felicidad, que puede significar, entre otras cosas, una carrera profesional.

Mientras que, usualmente para los hijos adolescentes, la felicidad para ellos sería tenerlo todo (dependiendo de cada caso en particular). Las diferentes perspectivas en esta primera premisa parte de experiencias de vida muy diferentes. Los padres han vivido más, se han sacrificado, han priorizado ciertos logros sobre otros y puede ser así que lo prioritario sea una educación superior.

Los adolescentes, aún inexpertos, usualmente se guían por sus deseos y la satisfacción de ellos de la manera más inmediata posible. Eso está más relacionado con su premisa de "tenerlo todo".

2. Diálogos mal sintonizados.

El siguiente paso en la doble frustración de los padres y los hijos, es que pueden estar hablando en diferentes "sintonías", en diferentes "idiomas". En otras palabras, estos diálogos pueden convertirse en "diálogos de sordos", como usualmente se dice.

Ambos pueden presentar diferentes tipos de comprobación a partir de estos caminos divergentes. Los padres creer que su hijo/a no es completamente feliz como ellos desearían.

Por otro lado, los adolescentes, ansiosos y viviendo intensas emociones debido a su edad, pueden afirmar que sus padres no le dan todo lo que desean, o una parte de ello. En realidad muchas son las veces que no se les puede dar todo lo que quieren.

3. Conclusiones generales de ambas partes.

En este punto, la doble frustración de los padres y los hijos, puede representarse en ambos, en un par de frases. Por ejemplo, los padres podrían afirmar algo así como "¡Nada les alcanza ni les satisface!". En otras palabras: "todo lo que les doy, no es suficiente". Por supuesto que no es posible darles todo.

Mientras que para los hijos adolescentes, la frase podría ser "¡Les importo un pimiento!". Traducido en otras palabras: "ellos no quieren que yo sea feliz". Esa es la perspectiva de los hijos adolescentes.

Puede ser cierto que tanto los padres como los hijos no estén en esa misma sintonía, pero los padres saben de la necesidad de ayudar a sus hijos a ser independientes, adquiriendo una profesión.

Las consecuencias de ese proceso en ambos son, por un lado un sentimiento de frustración y rencor de ambas partes, y por otro lado, el a veces inútil e infructífero conflicto intergeneracional.

Es casi imposible que más adelante aparezcan presiones provenientes desde los padres y que los hijos aún no puedan entender. Lo entenderán más adelante.

La doble frustración de los padres y los hijos

4. Soluciones pertinentes.

En términos de perspectivas de tiempo, mientras los padres piensan que sus soluciones -en este caso una carrera universitaria o superior- es lo mejor a largo plazo para la felicidad de sus hijos, los hijos muchas veces no presentan esa perspectiva de largo plazo por falta de experiencia y perspectiva, y la felicidad para ellos debe vivirse ahora, en el presente.

La doble frustración de los padres y los hijos puede tener varias soluciones, o al menos satisfacciones suficientes para ambos. Veremos solo un aspecto: las herramientas o medios para lograr la felicidad a largo plazo, y esto es una carrera profesional. Pero para que esta corra con suavidad, sin muchas tensiones y con la seguridad personal de que se terminará bien, es necesario incorporar métodos y hábitos de estudio que garanticen el éxito hasta el final de la carrera.

Por ello, lo mejor es enseñarles a tener los medios que garanticen la realización de sus estudios adoptando técnicas y disciplinas académicas. Eso garantiza llegar hasta el final.

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