Estudiar y sufrir ¿van de la mano?

Estudiar y sufrir ¿van de la mano?

Estudiar y sufrir ¿van de la mano? 4 mitos

Estudiar y sufrir ¿van de la mano? Un viejo dicho que por suerte ya no se practica más en las escuelas, era: «La letra con sangre entra».

Si un alumno no contestaba correctamente una pregunta del profesor en clase, este aplicaba algún tipo de castigo sobre él: arrinconarle en una esquina del aula, permitir la burla abierta de los otros alumnos, aplicar un reglazo en las manos, darle un jalón de orejas o cosas similares.

A pesar de que ya no existen esos castigos inútiles e inhumanos en donde estudiar y sufrir eran sinónimos, pareciera que los alumnos aún creen que estudiar es sinónimo de dolor, sufrimiento, exigencia y cansancio hasta aprender la lección. Lo cierto es que con métodos, técnicas y hábitos de estudio, descubriremos claramente los mitos que hoy expondremos y que nos permitirán adquirirlos para siempre, una vez practicados y adoptados como parte de uno mismo.

Estudiar y sufrir ¿van de la mano? 4 mitos

  1. La antigua manera de aprender sufriendo: «La letra con sangre entra».
  2. Aquello de sufrir en el estudio como en la enfermedad.
  3. Creer que aprender métodos de estudio también es difícil.
  4. Asumir el estrés como acompañante eterno en tu carrera profesional.

1. La antigua manera de aprender sufriendo: «La letra con sangre entra»

Las antiguas amenazas de castigos y el miedo que producían en el alumnado los profesores, nunca fueron garantía de una buena educación y buen aprendizaje. Al estudiar y sufrir, los alumnos buscaban evitar un castigo, y no se partía desde una genuina motivación por aprender.

En tales contextos de miedo, los estudiantes recordaban las lecciones, pero sus memorias eran pasajeras y se mantenían mientras la amenaza del castigo subsistiera. Una vez libres del curso y del profesor, el olvido y el alivio eran las recompensas.

El miedo paraliza, mientras que el estímulo y la motivación, son los mejores premios para los estudiantes. Aprender métodos, técnicas y hábitos de estudio, se puede entender como una automotivación que permanecerá para siempre.

2. Aquello de sufrir en el estudio como en la enfermedad.

Es sumamente extendida la creencia entre los alumnos universitarios o de institutos superiores de educación, que el sufrimiento es la permanente compañía del aprendizaje con esfuerzo y sin resultados, como lo es usualmente en las enfermedades, nada más falso.

Sin importar si se trata de una materia o carrera que agrade, el sufrimiento al estudiar es la consecuencia y el producto de no tener métodos, ni técnicas, ni hábitos al estudiar.

Liberarse del estrés crónico, del sufrimiento y de la incertidumbre académicas, se logra justamente, a través del aprendizaje y práctica de los métodos y técnicas de estudio, que permiten conocer nuestras capacidades, nuestros límites, anticiparnos y obtener mejores resultados, evitando que estudiar y sufrir se conviertan en realidad.

3. Creer que aprender métodos de estudio también es difícil.

Esta afirmación parte de la falsa creencia de que todo proceso académico, con o sin métodos y técnicas de estudio, es sinónimo de estudiar y sufrir. En realidad son los malos hábitos los que complican el panorama emocional de los estudiantes.

Tener malos hábitos es como tratar de jugar ping-pong en una mesa llena de ondulaciones y no en una completamente plana, sin reconocer que siempre son las calificaciones y los lamentables resultados, el producto de aplicar lo incorrecto. 

Es común percibir en los alumnos, un grave temor tras escuchar los conceptos «métodos» o «técnicas», asumir que estamos hablando de una suerte de castigo, de algo difícil de adoptar y por tanto de una especie de sufrimiento inevitable. Nada más falso.

4. Asumir el estrés como acompañante eterno en tu carrera profesional.

El estrés, como un acompañante permanente, es el mito y la consecuencia de todo lo anterior, allí donde se piensa que estudiar y sufrir es determinante, se apliquen o no los métodos de estudio.

Una carrera siempre conlleva niveles de estrés, pero el estrés por sí mismo no es malo. Todos hemos pasado por episodios de estrés agudos o temporales. Esos periodos cortos no dañan. 

Si bien las personas estamos hechas para soportar y manejar el estrés agudo, de tanto en tanto, las consecuencias negativas aparecen con el estrés permanente, o sea crónico, que conduce a las enfermedades psicosomáticas. Buenos métodos y técnicas de estudio evitarán, siempre, este tipo de estrés dañino.

Si desea más información al respecto en relación a las consecuencias de no tener métodos y hábitos de estudio, puede contactarme en este Blog ya sea para adquirir el manual de métodos de estudio titulado, «Fórmulas de éxito académico. Supera el estrés con métodos y hábitos de estudio», que también se vende a través de esta página web, o también para tener algún tipo de asesoría directa en línea.

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