El dormir, el soñar y el estudiar.

El dormir, el soñar y el estudiar.

El dormir, el soñar y el estudiar. 8 aspectos.

El dormir, el soñar y el estudiar. 8 aspectos.

El dormir, el soñar y el estudiar están muy vinculados por muchas razones, algunas de las cuales presentaremos aquí. Y por supuesto que dentro del dormir, está el concepto de soñar que tiene una función absolutamente crucial tanto en el aspecto de salud, como en el proceso de aprendizaje.

Veamos diversos aspectos del dormir, el soñar, el estudiar y sus relaciones.

  1. ¿Para qué sirve el dormir y el soñar?
  2. Los dos tipos de sueños.
  3. ¿Cuántas horas se debe dormir al día?
  4. Algunas consecuencias por déficit de sueño.
  5. Algunas disfunciones o alteraciones en el dormir.
  6. Recomendaciones para dormir.
  7. ¿Qué hacer cuando se tiene sueño mientras se estudia?
  8. Otros aspectos.

 1. ¿Para qué sirve el dormir y el soñar?

La relación entre el dormir, el soñar y el estudiar, están muy vinculados porque cuando dormimos y soñamos, se disparan multitud de mecanismos que colaboran en la reparación celular, pero sobre todo en lo que vendría a ser una suerte de limpieza de las neuronas para que funcionen adecuadamente al día siguiente.

Con esta breve explicación se entiende mejor por qué está tan relacionados el dormir, el soñar y el estudiar. Por tanto, el que duerme mal o duerme poco, tendrá dificultades en el aprendizaje y complicaciones fisiológicas y corporales.

En relación al objetivo del sueño existen dos perspectivas: la una es la reparación, y la otra el reposo. La reparación sucede principalmente en la fase llamada REM (Rapid Eyes Movement o Movimiento Ocular Rápido) y que empieza a los 90 minutos del dormir.

El REM y el no (o NREM), aparte de reparar el cerebro, borra conductas indeseadas realizadas durante el día, consolida la memoria de lo aprendido, y borra lo que no considera importante. Es, pues, una suerte de ordenador de la mente. En ese sentido, nos ahorra espacio y tiempo evitando que nuestro cerebro recuerde todo lo ocurrido, en especial lo que no es importante. La falta de horas de sueño lleva, entre otras consecuencias, a la obesidad, y ello porque el cuerpo trata de compensar la falta de energía y para lograrlo ingiere más comida, usualmente rica en calorías.

Por tanto, el dormir, el soñar y el estudiar, no solo están relacionados entre sí, sino que sus consecuencias, positivas o negativas, son mayores de las que hubiéramos pensado.

2. Los dos tipos de sueños.

Existen dos tipos de sueños, el macro sueño y el micro sueño. El macro sueño es el que fácilmente identificamos y es el sueño nocturno, el sueño largo  que es el más reparador y necesario. Mientras que el microsueño es aquel que usualmente se presenta al mediodía, coincidiendo con la hora de la ingesta de alimentos.

Por este último motivo es que es usual que muchas personas tomen una siesta después de comer, lo cual es saludable. Pero esta situación se complica cuando la noche anterior se durmió menos horas que la correspondiente. Eso lleva, por tanto, a que las siestas, que usualmente deberían ser cortas, sean largas.

3. ¿Cuántas horas se debe dormir al día?

Aquí presentamos un cuadro general sobre la duración del sueño según la edad.

El dormir, el soñar y el estudiar.
El dormir, el soñar y el estudiar.

Desafortunadamente solo un 20% de los adolescentes duerme sus 9 horas diarias, y ello puede traer consecuencias para la salud. El no dormir las horas que corresponden, no solo produce somnolencia durante el día, sino que se pierden funciones cognitivas como la concentración y por tanto ello afecta el aprendizaje.

4. Algunas consecuencias por déficit de sueño.

Una clara relación entre el dormir, el soñar y el estudiar, se demuestra en que el 24% de los adolescentes tienen peor rendimiento escolar por la somnolencia diurna, como mencioné anteriormente. O sea, no han dormido lo suficiente la noche anterior. Adicionalmente tenemos que los estudiantes con peores calificaciones duermen de 25 a 30 minutos menos durante los días escolares.

Otra consecuencia es que un 18% manifiesta reducir sus actividades extraescolares por somnolencia, así como un 6% de los adolescentes tienen algún trastorno del sueño no diagnosticado.

Un elemento adicional importante a tomar en cuenta es que el déficit crónico de sueño puede ser un precursor de una depresión. Aparte, el déficit crónico de sueño afecta también a la memoria, a la conducta, al rendimiento y a la sociabilidad del adolescente. Otra consecuencia es que incrementa el riesgo de ingestión de estimulantes por la somnolencia diurna (un 76% en el caso de abuso de cafeína).

Las alteraciones del sueño contribuyen a un mayor riesgo de procesos inflamatorios. La escasez en las horas del sueño puede conducir a una alteración de la inmunidad natural. Cuando esta alteración es de un par de noches, no hay mayor problema. Pero si la escasez es más prolongada es cuando la inmunidad natural se ve comprometida.

Esto último puede tener consecuencias severas y esto se ve en que se dificulta restaurar el sueño normal. Ello debido a que se ha «roto» nuestro reloj biológico, también llamado ritmo circadiano que es el que regula nuestra vigilia y nuestro dormir y el soñar. Este reloj biológico dura 24 horas exactamente. Al alterarlo, se crea un círculo vicioso que induce a un estado de inflamación crónica y una mayor alteración de este ritmo natural.

5. Algunas disfunciones o alteraciones en el dormir

Existen varias disfunciones o alteraciones en el dormir pero entre ellas, la más común, es el síndrome del retraso de fase del reloj biológico que ocurre frecuentemente en la adolescencia, especialmente entre los que estudian una carrera. Este fenómeno se da porque el estudiante se exige levantarse temprano, por ejemplo, o acostarse tarde, y por tanto no duerme lo suficiente.

Las consecuencias de esta disfunción son que las capacidades cognitivas disminuyen durante el día y además de presentar somnolencia. Las mujeres, en general, son más sensibles que los hombres a los efectos de la privación del sueño en su respuesta inmunitaria.

6. Recomendaciones para dormir.

Para que nuestro reloj biológico funcione correctamente, nuestro organismo debe recibir luz brillante por la mañana, disminuir la luz por la tarde y así los sistemas encargados del control del sueño se ponen en marcha. La exposición anormal a la luz no solo desarregla el reloj e inhibe la melatonina (que es la hormona del sueño), sino que impacta en otros sistemas produciendo cansancio.

Los médicos aconsejan a los individuos con dificultades para conciliar el sueño que no duerman siesta. Por otro lado, la ingesta de alimentos se debe hacer de manera controlada y con un horario lo más fijo posible. El desayuno debe ser a primera hora, el almuerzo nunca después de las 2:00 p.m., y la cena nunca después de las 8:00 p.m. Eso ayuda a que nuestro reloj biológico no se desarregle.

Una de las señales del sueño, es la reducción de la temperatura corporal. Esto es interpretado como la señal para promover el dormir. Por tanto, ejercicios físicos deben practicarse al menos 6 horas antes de acostarse.

En cuanto a las luces, es muy recomendable que se usen luces cálidas y no blancas ni azules, puesto que esos tonos confunden a nuestro reloj biológico. Hay que cuidar nuestro entorno en favor del ritmo circadiano. El dormitorio es para dormir. Los requisitos para ello deben ser,

1) Silencio.
2) Ausencia total de luz.
3) Temperatura adecuada y cómoda.
4) Ausencia de aparatos que generen campos electromagnéticos como celulares-móviles.
5) Comodidad en el colchón para el descanso y
6) Si nos levantamos para ir al baño y encendemos la luz, el color debe ser rojo, nunca blanca porque esta bloquea la melatonina.

7. ¿Qué hacer cuando se tiene sueño mientras se estudia?

 

El dormir, el soñar y el estudiar.
El dormir, el soñar y el estudiar.

Es muy usual que los estudiantes, en especial después de mediodía y en especial después de comer, sienten mucho sueño, cosa que les impide estudiar. Recurren a un café o algún neuro-estimulante, o echarse agua fría en la cara, o cosas similares.

Las razones de tener sueño mientras se estudia, pueden, primero la existencia del microsueño. Otra posibilidad es que no se hayan cumplido las horas de dormir como lo muestra la escala presentada arriba. Esto, evidentemente, induce a un sueño a veces muy difícil de evitar.

Lo que se debe de hacer, aparte por supuesto de dormir las horas que corresponderían según la edad, es echarse una siesta encima del escritorio, aunque esto parezca insólito. El tiempo transcurrido será de pocos minutos, quizá 10, 20 o hasta 30. Luego, espontáneamente el/la estudiante despertará lúcido/a y podrá así proseguir con sus estudios.

Otro consejo importante es que, si llega la hora de comer a mediodía, se ingiera cosas livianas y en una cantidad frugal, como ensaladas y poca proteína. Por otro lado, hay que evitar beber líquidos. Si uno bebe mucho líquido, como sopas por ejemplo, es casi inevitable la somnolencia.

8. Otros aspectos.

Hay que subrayar e informar que mientras uno está durmiendo, no se puede aprender nada, o casi nada. Solo se puede adquirir conocimiento durante la vigilia, o cuando aparecen las ondas alfa o beta.

Por otro lado, el cansancio físico no profundiza ni alarga el sueño. Hay que anotar también que el estrés provoca un sueño más profundo, pero más intranquilo. En ese sentido, hay que evitarlo.

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